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FLORA, FAUNA Y GEA Resumir en tan breves líneas la enorme biodiversidad de este espacio natural puede ser tarea ardua. Por ello a lo largo de la guía se detalla este apartado. La flora del Cabo de Gata sobrepasa las mil especies, destacando algunos endemismos cono el dragoncillo del Cabo, la aulaga mora, la clavelina del cabo, etc. El tapiz vegetal predominante es el formado por matorral y gramíneas. Tomillos, azufaifos espinosos, cornical y esparto, comparten el terreno con bosquetes de palmito (la única palmera autóctona en Europa). Los barrancos y ramblas se pueblan de adelfas y tarajes, y allá donde la humedad se incrementa, surgen espadañales y cañaverales. Entre las especies faunísticas que podemos avistar, destacan en la estepa todas aquellas aves características de estos espacios: alcaravanes, ortegas, sisones, águilas perdiceras o la rarísima alondra de Dupont. En las zonas de salinar la relación se desborda a más de 80 especies entre las que señalaremos el flamenco, las cigüñuelas, chortilejos e infinidad de aves limícolas. Anfibios, reptiles y algunos mamíferos se encuentran presentes en el parque, representados por el eslizón, la víbora hocicuda, la culebra de escalera, el galápago leproso, el erizo moruno, el zorro, la comadreja, el tejón, etc. Los mares encierran tal riqueza, que se han catalogado más de 1.400 especies y vegetales que referimos dentro del recorrido. A lo largo del período terciario, durante diferentes períodos acaecidos hace más de diez millones de años, se gestó gran parte del terreno que observamos. La Sierra de Cabo de Gata es un buen ejemplo de ello. Posteriores procesos erosivos, unidos a transgresiones y regresiones marinas, continúan modelando el paisaje que incrementa su complejidad con la acumulación de depósitos cuaternarios. Toda esta amalgama de minerales y rocas, además de otras de mayor antigüedad, no citadas, provocan paisajes variados, que nos muestran dunas fósiles y móviles, junto a depresiones litorales, que se desarrollan al lado de fuertes relieves volcánicos. En el extremo sudoriental del parque, los relieves tabulares muy transformados predominan, sobre un zócalo volcánico bien marcado. Esta diferenciación geológica y geomorfológica da lugar a erosiones diferenciales que favorecen para nuestro disfrute la aparición de calas, ensenadas y pequeñas playas.